Autores/José Saramago

El puñal Sabato

Y estaba Sabato. Por un extraño fenómeno acústico cualquiera, el día que oí pronunciar ese nombre entonces desconocido para mí, asocié las tres rápidas sílabas que lo componían a una súbita puñalada. Conocido como es el significado de esta palabra italiana, la asociación tendrá que parecer de lo más incongruente, pero las verdades son para ser dichas, y esta es una de ellas. El túnel fue publicado en 1948, pero yo no lo había leído. Entonces, a mis inocentes 26 años, todavía sería mucho el pan y mucha la sal que tendría que comer antes de descubrir el camino marítimo que me había de conducir a Buenos Aires… Fue aquel inolvidable compañero de mesa de café quien me proporcionó la lectura de la novela. Enseguida, en las primeras paginas, comprendí hasta que punto había sido exacta la osada asociación de ideas que me llevó de un apellido a un puñal, para colmo con una circunstancia agravante e inesperada: el puñal Sabato, después de clavado, no se retiraba de la herida, permanecería allí, moviéndose por sí mismo, despacio, para que la sangre no dejase de correr y la deseada cicatriz no acabara siendo nada más que un sueño imposible… Las lecturas siguientes que he ido haciendo de Ernesto Sabato, tanto de sus novelas como de sus ensayos, a lo largo de todos estos años, confirmaron aquella intuición inicial, la de que me encontraba ante un autor trágico y al mismo tiempo eminentemente lúcido que, además de ser capaz de abrir caminos por los corredores laberínticos del espíritu de los lectores, no les consentía, ni siquiera durante un solo instante que desviasen los ojos de la esquina más oscura del ser. ¿Lectura por eso difícil? Tal vez, aunque lectura fascinante entre todas. La amalgama de surrealismo, existencialismo y psicoanálisis que, según hoy opiniones más acreditadas, constituye el soporte «doctrinario» de las novelas del autor de Sobre héroes y tumbas, no nos debería hacer olvidar que ese proclamado «enemigo» de la razón que se llama Ernesto, Sabato es a la falible y humilde razón humana a la que acabará apelando cuando sus propios ojos, libres de escamas, se enfrentaron con ese otro Apocalipsis que fue la sangrienta represión sufrida por el pueblo argentino. Novelas que se refieren a tiempos históricamente determinados y a lugares objetivamente definidos, El túnel, Sobre héroes y tumbas, Abbadón el exterminador no hacen oír solamente el grito de una conciencia afligida por su propia impotencia y la visión profética de una sibila a quien el futuro aterra, también nos avisan de que, tal como Goya (más conocido como pintor que como filosofo…) ya habla dejado constancia en el famoso grabado de los Caprichos, es siempre del sueño de la razón que ha nacido, crecido y prosperado la inmunda genealogía de los monstruos.

José Saramago
Scafati Ciegos
Ilustración de Luis Scafati para Informe sobre ciegos, Libros del Zorro Rojo, 2013.

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